Biografía
Avina St. Graves, desde muy pequeña, impulsada por su naturaleza introvertida, imaginaba mundos fantásticos y hombres de ensueño ficticios. En todas sus fantasías parecía haber un patrón recurrente: personajes femeninos moralmente grises, intereses amorosos que tendrían que estar en prisión y traumas y derramamientos de sangre innecesarios. Cuando no está leyendo, escribiendo, haciendo eternamente scroll en redes sociales o intentando averiguar cómo hacer que las red flags parezcan verdes, podéis encontrarla acurrucada en la cama, combatiendo la triple D: dolor de espalda, dolor de cuello y dolor de rodillas.
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